Online Dating: Consejos y Trucos
Hemos titulado este post Consejos y Trucos, en plural, pero en verdad tenemos solamente un consejo y un truco. Narramos en plural también, para proteger la identidad del integrante de cojudeces.com que sufrió lo que sufrió.
El consejo es de nosotros, y el truco es el que nos hicieron.
El consejo es el siguiente: nunca, NUNCA salir con alguien que solamente muestra el rostro en su perfil de internet. Por buenos modales, se debería poner por lo menos una foto (reciente, no antes del accidente) de cuerpo entero.
Esto fue lo que sucedió: hace una semana estábamos muy tranquilos viendo la entrevista a Pearl Jam para La Noche de Barranco cuando nuestro teléfono celular vibró de esa manera en que vibra cuando nos ha llegado un email. Era un mensaje de uno de los populares websites para conocer al amor de tu vida por internet. Una chica de 30 años, cuyo nombre mantendremos en el anonimato, nos envió un wink
acompañado de una breve nota que decía que le había gustado nuestro perfil.
Lección 1: la probabilidad de que una ninfa o sirena envíe mensajes por internet es CERO. Simple sentido común: no le alcanza el tiempo porque lo poco o mucho que dedique a navegar online lo pasará leyendo los mensajes que le enviaron a ella millones de babosos ilusos.
Bueno, ignorando ciegamente la Lección 1, entramos a la dichosa página web y nos dimos con la sorpresa de que nuestra potencial novia había publicado cinco fotos. Cada una de ellas era un close-up de un rostro muy aceptable dentro de estándares estéticos modernos. No era el rostro más bello del planeta, pero lo suficientemente atractivo.
Como buenos estúpidos, le contestamos e incluimos nuestro número de celular. Ella contestó diciendo que prefería no contactarnos por teléfono, que la etiqueta exige comunicación via email antes de pasar al teléfono. Nosotros pensamos qué imbecilidad, ahora tendremos que sentarnos a escribir un email lleno de mentiras y exageraciones, lo haremos más tarde o mañana.
Dos horas después, nos llega un mensaje de texto: qué importan la etiqueta y el procedimiento, decidí textear de una vez porque siento algo especial, éste de mi teléfono.
Lección 2: la probabilidad de que una ninfa o sirena muestre esos signos de desesperación es CERO. Sí: cero o incluso menos si se tiene solamente 30 años de edad en una ciudad como Los Angeles.
Procedimos a intercambiar mensajes de texto y, para no hacerla larga, le preguntamos si quería salir el sábado a almorzar o tomar un café. Nos contestó inmediatamente que eso sería maravilloso. Al día siguiente sugirió que mejor sería salir por la noche, que había un evento nocturno al aire libre donde pasarían una película. Es decir, más y más señales de desesperación que nuestro radar antiestafas no detectó.
Después nos llegó este mensaje que sí fue detectado por nuestro radar: hay una escena en la película que es demasiado fuerte, cuando llegue la escena, esconderé mi cabeza en tu hombro
Nuestro radar detectó que había altas chances de que hubiera truco en todo esto, pero decidimos ignorarlo. Pensamos bueno y qué tal si cuando pasemos a recogerla se abra la puerta y sale una belleza celestial? Decidimos proseguir. Sabíamos muy bien de qué escena se trataba porque también habíamos visto la peli. Por motivos de discreción, rehusamos nombrar la película.
Lección 3: todos tenemos un radar antiestafas dentro de nosotros. Cuando el radar les envíe señales de peligro: HAGAN CASO.
Llegó pues el gran día y para entonces nuestro radar nos había enviado ya más de una señal, pero nosotros tercos proseguimos. Nos costó un poco llegar a la casa de la chica, era una zona limpia y ordenada y nosotros pensamos quizá es un buen augurio, como si eso tuviera algo que ver. Eran departamentos y los números no se veían bien. Nos detuvimos frente a dos que parecían ser el lugar indicado. Uno tenía la puerta abierta y se veía en ella a una chica atractiva que, sentada en su sofá, nos observaba. Pensamos ok nada mal y hasta tarareamos la canción de los Black Eyed Peas, I Gotta Feeling. Pero fue en ese instante que se abrió la otra puerta y sentimos las mismas emociones que Damián en La Profecía II cuando descubre que tiene el 666 estampado en la mitra. Pero recordamos también nuestra lecturas de los clásicos griegos y como buenos troyanos resistimos y mantuvimos el espíritu y la elegancia y la sonrisa en los labios. Quizá era nuestra imaginación, pero la otra chica se sonreía desde su sofá, pero ya no quisimos voltear a verla. Teníamos un problema grueso frente a nosotros.
Subimos a nuestro auto y emprendimos nuestro camino a aquel festival que felizmente era en una zona de la ciudad que nosotros no frecuentamos. Aquí cambiamos la voz a primera persona del singular para escuchar el soliloquio que ocurría en la mente de nuestro héroe:
Puta qué cojudo eres, tuviste toda la semana para darte cuenta de que era mala idea y aún así decidiste venir y para concha vas a tener que ir a cenar y después ver una película y te vas a pasar las siguientes cuatro horas metido en esto, los demás cojudos del escuadrón deben estar cagándose de la risa de lo baboso que eres. Por qué tuvo que ser una película, por qué no fue simplemente un café y luego cada uno a su casa y mucho gusto y hasta nunca. No, tuviste que acceder a ver una película, el único consuelo es que es en este distrito donde (cruzo dedos) no me voy a topar con ningún conocido. Qué pasa si me cruzo con mi ex? Bueno, calma, que no panda el cúnico, imagina que estás saliendo con una amiga, nada romántico, este cachalotito es una amiga tuya que no ves desde hace una década y quieres saber qué ha sido de su vida. El problema es que ella sabe que no es ninguna vieja amiga y está nerviosa porque esto es UNA CITA y la conversación no fluye porque tú estás pensando todas estas huevadas mientras le preguntas las idioteces más triviales que se te vienen a la cabeza. Bueno, calma…. Putamare esto no es justo, ESO NO SE HACE, yo pongo en mi perfil fotos de cuerpo entero, digo además que VOY AL GIMNASIO CINCO VECES A LA SEMANA, que juego tenis, y con todo eso tiene la conchudez de contactarme, enviarme mensajes y traerme aquí a ver una película. No, esto no está pasando, es solamente un sueño causado por tanto estrés que tienes en el trabajo… alguien tiene que decirle que eso no se hace, por su propio bien, alguien tiene que decirle, eso no se hace!
Llegamos al parque, alucinábamos que oscurecería pronto y la noche nos daría la protección que necesitábamos. Pero nos equivocamos, es pleno verano y anochece como a las 9pm. Después de comprar unos sandwichs caminamos buscando un lugar donde sentarnos, había mucha gente y nosotros sentíamos una lluvia de millones de ojos que no dejaban de observar burlonamente.
No sabemos de dónde, pero nuestra amiga sacó una botella de vino que empezamos a beber como si fuera gatorade en plena maratón. Esto nos tranquilizó un poco y el mejor momento fue cuando empezó la película y después cuando oscureció. Nos dio mucha lástima hacerlo, pero no nos quedaba alternativa, o quizá sí debimos sacrificarnos y no lo hicimos: cuando nos acercábamos a la famosa escena dijimos un ratito perdón ya volvemos. Y nos fuimos al ñoba y ahí permanecimos por varios minutos hasta sentirnos a salvo.
Al final de la peli, lo primero que hicimos fue prender el auto, poner primer y arrancar. No a algún bar a tomar tragos, sino a su casa. Cuando estábamos a pocas cuadras, ella pregunta te gustaría pasar un rato? Nuestra cabeza giraba a mil buscando la respuesta adecuada, decir no amablemente, buscar una excusa creíble. Pero nuestra mente estaba más vacía que la tribuna del Sport Boys del Callao y dijimos que pasaríamos a la casa. Aquí diosito y San Martincito de Porres nos ayudó porque no había estacionamiento hurra! Encontramos un lugar pero estacionamos mal a propósito y dijimos no podemos dejar el auto aquí mucho tiempo así que vamos a pasar un ratito nomás, okay? Y así en menos de cinco minutos ya estábamos de vuelta solos y felices.









Dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo; y eso esperaba de ti, medio diablo, pero parece que eres aún un dibalo púber o medio verde.